Ciudad de Écija. © Javier Ostos Prieto

La situación de pandemia aparecida a principios de 2020 ha generado cambios sustanciales que no solo han afectado de manera directa a todos los estratos de nuestra sociedad, sino que han modificado o alterado nuestros hábitos de vida llegando a incidir también al ámbito patrimonial y urbano. Tras establecerse la figura del Estado de Alarma como principal instrumento contra la covid-19, los cierres perimetrales de Comunidades Autónomas, provincias e incluso ciudades se volvieron más que habituales. En el caso andaluz la movilidad fue prácticamente restringida a los propios municipios y/o al perímetro provincial, en función del número de contagios.

Esta serie de medidas han repercutido directamente sobre el patrimonio de carácter local, ya que este ha pasado de ocupar en muchos casos un segundo o tercer plano a ser un agente atractor y principal. Cuando nos referimos a patrimonio no solo es aquel caracterizado por un bien inmueble, sino a todo el abanico de sus acepciones. Habitualmente solemos visitar determinados elementos patrimoniales determinados por su reconocimiento y renombre. Ejemplo de ello lo sería en Sevilla su catedral o Alcázar o en Granada la Alhambra. Sin embargo, no solo hablamos en esta ocasión de los bienes hallados en las grandes ciudades.

Las ciudades medias y pequeñas han representado en este escenario un rol fundamental ya que han supuesto una oportunidad de redescubrimiento y esparcimiento ante la imposibilidad de trasgredir los límites provinciales. Ciudades con un rico patrimonio como Carmona o Écija han constituido parte de nuestra agenda, en la cual hasta ahora nunca antes habían sido visitadas. Así pues, el patrimonio natural también ha escalado de posición sobre todo lugares como el Corredor Verde del Guadiamar o el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla. Estos espacios patrimoniales han sorprendido incluso al visitante más cercano que otrora recorría una distancia mayor ante la búsqueda de un espacio similar.

El desconocimiento de nuestro patrimonio más cercano ha generado un redescubrimiento del mismo derivado de las medidas adoptadas ante la situación sanitaria. El debate que se propone intenta invitar a la reflexión sobre planteamientos cómo el recorrer kilómetros para conocer el patrimonio, cuando realmente desconocemos el más cercano. ¿Es importante conocer nuestro patrimonio local? ¿o sería indiferente? ¿No es acaso la protección del patrimonio un conceso social sobre un elemento al que otorgamos valor y deseamos preservar? Invitamos a cada cual a reflexionar sobre el patrimonio local durante el Estado de Alarma y la experiencia personal de algún “descubrimiento” patrimonial.

El presente debate estará abierto hasta el 15/06/2021.