Portada del DOCOMOMO Journal dedicado a Le Corbusier.

El concepto de patrimonio ha ido evolucionando hasta nuestros días, algo que vendría propiciado a su vez con la superación del valor del tiempo y de lo artístico como únicos parámetros regidores del legado patrimonial.

De este modo, aquellos elementos que hace un tiempo no estaban considerados como tal, han ido incorporándose gradualmente al patrimonio inmueble, mueble e inmaterial para generaciones venideras. En este contexto, el concepto de patrimonio contemporáneo ha ido constituyéndose desde finales del siglo XX, adquiriendo un reconocimiento internacional.

Reconocida la amenaza que sobrevuela a los edificios construidos en los siglos XIX y XX, la Declaración de Praga de 1971 señala la importancia de conservar los edificios de este periodo que “representan valores creadores que deben ser protegidos, de la misma forma que las creaciones de épocas precedentes”.

La fundación de la organización DOCOMOMO, creada en 1990, se centra en la protección de inmuebles vinculados con el Movimiento Moderno y circunscritos al periodo de tiempo, 1925- 1965, finalmente ampliado hasta 1975. Solo un año después, en 1991, el comité de Ministros de la Unión Europea publica la Recomendación nº (91)13 sobre los bienes patrimoniales del siglo XX, señalando la importancia del mismo para la construcción de la sociedad contemporánea y en particular, debido al ámbito en que se desarrolla esta recomendación, a la “conciencia europea”.

El desequilibrio entre periodos históricos y geográfico existente en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, así como su falta de representatividad, saldría a relucir en el año 1994 por parte del Comité del Patrimonio Mundial a partir de informes previos que así lo atestiguaban. Entre dichos desequilibrios estaría el existente entre el patrimonio de mayor recorrido histórico y el contemporáneo. A propósito de ello se desarrollaría por parte de la UNESCO un programa específico que atendiera a estas carencias detectadas y se dedicaría la publicación “World Heritage Papers” nº5 (2003) monográficamente al patrimonio contemporáneo.

En la actualidad son diversas las arquitecturas del siglo XX que han sido incluidas en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sin embargo, a excepción del caso de la ciudad Brasilia inscrita en 1987 y la casa Schröder de Gerrit Rietveld en el 2000, el resto de inscripciones reseñables son recientes. Destacaríamos las 17 obras de Le Corbusier incluidas en 2016 y las 8 de Frank Lloyd Wright, incorporadas en 2019.

Este reconocimiento a nivel mundial por parte de la UNESCO muestra las cotas que la arquitectura del siglo XX ha conseguido en su valoración como patrimonio cultural. Ante este nuevo escenario, cabe reflexionar y debatir sobre la pertinencia de la inclusión de estos edificios en la lista, de proponer o cuestionar la oportunidad que supone incorporar otras obras de carácter excepcional, tanto de los autores señalados como de otros autores y autoras que realizaran su actividad en la pasada centuria.

El debate estará abierto hasta el día 20/06/20.