Esta entrada recoge la reflexión realizada por Alberto Bazo González sobre el puente Ariza en el trabajo desarrollado en la asignatura Patrimonio Urbano y Planeamiento durante el curso 2015-2016. Alberto aborda la problemática de su conservación como consecuencia de encontrarse, salvo en época de sequía, sumergido en las aguas del río Guadalimar.

El puente de Ariza, obra del arquitecto renacentista y maestro de cantería Andrés de Vandelvira, autor de obras como la Catedral de Jaén, es un puente situado entre Úbeda y Arquillos a 17 kilómetros al norte de la primera, en el kilómetro 35 de la carretera comarcal CC-3217 que une ambas localidades de la provincia de Jaén, un camino muy transitado en otros tiempos al permitir la comunicación de La Mancha y Levante con Andalucía a través de El Condado.

Entre 1993 y 1997 se construye en el río Guadalimar, entre las comarcas de La Loma de Úbeda y El Condado, el embalse de Giribaile, con el objetivo de abastecer de agua a las localidades cercanas de la provincia de Jaén. Debido a la construcción de este embalse, en 1997 el Ministerio de Obras Públicas, siendo el ministro José Borrell, se planteó el traslado del puente, siendo aprobado el proyecto por el Ministerio de Medio Ambiente, con un presupuesto de 800 millones de pesetas (unos 4,8 millones de euros), para el traslado piedra a piedra del puente hasta un emplazamiento rural a 10 kilómetros al norte de Úbeda, de uso peatonal, entre olivos y en las cercanías de la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe. Para la redacción y ejecución del proyecto se tuvo como antecedente el desmontaje y nuevo montaje del puente romano de Alconétar, en la provincia de Cáceres. Finalmente el proyecto de traslado del puente de Ariza no se realizó

El hecho de que el puente esté sumergido, salvo en época de sequía, tiene series invonvenientes: el primero, el deterioro progresivo innecesario que sufre al estar sumergido corriendo incluso el riesgo, como ya pasa actualmente, de sufrir desprendimientos y que le llevan a estar incluido en la lista roja del patrimonio de la Asociación Hispania Nostra. El segundo, la pérdida de, como muchos expertos califican, la obra más bella e importante obra de ingeniería de Vandelvira, pues cuando se propuso su traslado, Fernando Chueca Goitia decía: “No conozco el puente, pero Vandelvira tiene una importancia capital, por lo que éste se debe reconstruir en otro lugar”.

Es evidente la importancia del traslado del puente, siendo necesaria la implicación de las instituciones gubernamentales para llevarlo a cabo. Si no se consigue que el proyecto de traslado del puente sea una realidad, este monumento acabará definitivamente derruido bajo las aguas del Giribaile, desapareciendo de esta forma uno de los ejemplares más importantes dentro de su género del panorama artístico español del siglo XVI.

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