Esta entrada recoge el análisis llevado a cabo por Anda Ariana Tutuianu sobre el patrimonio arquitectónico de la ciudad de Rimetea, en el trabajo desarrollado en la asignatura Patrimonio Urbano y Planeamiento durante el curso 2016-2017. El patrimonio arquitectónico de Rimetea está ligado a la extracción y procesamiento del hierro y sus edificios del siglo XIX se disponen enmarcando la plaza del pueblo y decorados de manera clasicista.

La gran plaza del pueblo es de planta rectangular, y la disposición regular de las parcelas alrededor de este espacio sugiere que la forma del asentamiento fue el resultado de una colonización relativamente corta en lugar de un desarrollo orgánico gradual. El diseño de los edificios blancos que conservan la forma tradicional de tres crujías que forman parte del conjunto de la ciudad, son una de los aspectos más importantes del patrimonio arquitectónico de Rimetea, siendo la primera de estas casas burguesas clasicistas construida en la década de 1820.

Las casas tienen techos de media caña con una falda de azulejos y fachadas lavadas con cal, en las cuales se puede encontrar una decoración astral (estrella) en el hastial de la propiedad que significaba que los habitantes son protestantes.

De hecho, son las propiedades, en particular las proporciones y la decoración de dichas fachadas las que proporcionan el carácter de este tipo de edificio, cuyas puertas tienen arcos de piedra caliza moldeados, construidas con paneles de madera, tableros con bisagras o planchas de hierro forjado. Además, siempre encontramos dos ventanas de sótano rectangulares verticales u horizontales con rejas de hierro forjado y contraventanas exteriores, otras con persianas pintadas de color verde oscuro y marcos decorativos en dos o tres lados, y a veces con arcos rebajados, encima de las cuales, hay ricos diseños florales tradicionales dentro de marcos semicirculares.

Para Anda es necesario poner en valor el patrimonio arquitectónico de Rimetea debido a la preservación de forma única del conjunto arquitectónico fuertemente homogéneo, formado por más de 200 propiedades rurales tradicionales de las 315 existentes, siendo de valor universal por el desarrollo histórico, social, etnográfico y científico que los dio origen. Por otro lado, la estructura de asentamiento organizada según un patrón medieval, conservado casi sin cambios durante más de 600 años, que se deriva de la disposición de la parcela tradicional y el uso de la tierra junto con la conservación de la estructura de la calle, la disposición de los edificios principales y auxiliares, así como el uso de patios son una síntesis única de múltiples efectos culturales, sociales e históricos.

Gran parte del patrimonio arquitectónico de Rimetea fue construido por los dueños y maestros locales provenientes de diferentes grupos sociales en diferentes épocas históricas, lo que pone de manifiesto unas características arquitectónicas vernáculas únicas, como desarrollos locales de uso general de materiales, estructuras y ornamentos. Y, por último, encontrábamos elementos de piedra y madera tallada que también exhiben un desarrollo específico en un periodo de 400 años, junto con el interés del patrimonio mueble que pertenece a los edificios históricos, como el mobiliario local pintado (único y característico del lugar), el bordado local o los trajes tradicionales le dan el valor etnográfico al conjunto.

Se concluye que las casas tradicionales de Rimetea tienen valores patrimoniales arquitectónicos, históricos y etnográficos debido al sistema de construcción con materiales locales y técnicas tradicionales, el techo de media caña con falda de azulejos, puertas de bodega arqueada, fachadas ornamentadas, carpintería de madera verde y persianas, los muebles pintados con motivos florales en un fondo verde, la ferretería y los artesanos junto con sus conocimientos. En su opinión, todos estos elementos que dan autenticidad a las casas deberían ser conservados y protegidos.

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